Dato · 1998 · Bogota
El 4x1000 nació en 1998 como impuesto temporal y sigue vigente
Se creó al dos por mil bajo emergencia económica para salvar la banca. Subió al tres por mil en 2000 y al cuatro por mil a partir de 2004.
Las cifras
6| Indicador | Valor |
|---|---|
| Creación | noviembre de 1998 |
| Tarifa inicial | dos por mil |
| Destino original | salvamento del sistema financiero |
| Paso a permanente | Ley 633 de 2000, al tres por mil |
| Tarifa actual | cuatro por mil desde 2004 |
| Norma de la tarifa actual | Ley 863 de 2003 |
El gravamen a los movimientos financieros se creó en noviembre de 1998 mediante decreto de emergencia económica. La tarifa era del dos por mil, la vigencia estaba acotada y el destino estaba definido: financiar el salvamento del sistema financiero y del sector cooperativo, en plena crisis de fin de siglo.
Casi tres décadas después sigue vigente, es permanente, cuesta el doble y financia gasto general del presupuesto nacional.
La secuencia
La Ley 633 de 2000 lo convirtió en impuesto permanente y elevó la tarifa al tres por mil. La Ley 863 de 2003 la subió al cuatro por mil a partir de 2004. De ahí el nombre con el que todo el mundo lo conoce.
Ese ascenso siguió la lógica clásica de los impuestos de emergencia en Colombia: se justifican por una crisis, se prorrogan por un faltante y terminan como parte del recaudo estructural.
Cómo funciona
Se cobra sobre el retiro de dinero de cuentas de ahorro y corrientes, sobre los giros de cheque de gerencia y sobre varias operaciones del sistema de pagos. Lo recaudan las entidades financieras y lo trasladan a la Dian, lo que lo convierte en uno de los tributos más baratos de administrar y más difíciles de evadir.
Existe una exención para cuentas de ahorro marcadas por el titular, hasta un tope mensual definido en unidades de valor tributario. Hay además decenas de operaciones exentas, entre ellas las de compensación interbancaria y varias del mercado de capitales.
La objeción técnica
Casi todos los analistas coinciden en que es un mal impuesto. Grava la transacción, no la renta ni el consumo, de modo que castiga en cascada: una cadena productiva con muchos eslabones paga más que otra integrada, sin que eso tenga relación con su capacidad contributiva.
Su efecto más señalado es la desintermediación. Empuja a operar en efectivo, lo que va en contravía de la formalización y de la trazabilidad de los pagos.
Por qué no se ha eliminado
Porque recauda, es estable y casi no exige fiscalización. Varias leyes han programado su desmonte gradual y, llegada la fecha, el desmonte se ha aplazado o derogado.
El cálculo es sencillo: eliminarlo abre un hueco inmediato en el presupuesto y obliga a reemplazarlo con un tributo más visible y más resistido.
Lo que dice del sistema
El cuatro por mil es el mejor ejemplo colombiano de una regla no escrita de la política fiscal: no hay impuesto tan permanente como uno temporal que funcione. Nació como puente para una crisis bancaria que terminó hace más de dos décadas y hoy pocos contribuyentes recuerdan cuál era ese puente.
«No hay impuesto tan permanente como uno temporal que funcione.»
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Sobre las fuentes: Basado en el decreto de emergencia económica de noviembre de 1998, las leyes 633 de 2000 y 863 de 2003 y estadísticas de recaudo publicadas por la Dian.
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